Despido disciplinario por uso privado de los medios informáticos de la empresa

Es procedente el despido disciplinario de quien incumple de forma reiterada (30 horas en 4 meses) la prohibición empresarial de no utilizar privadamente los medios informáticos empresariales, cuando el Convenio Colectivo no suaviza la regulación legal.

No es óbice a tal improcedencia que el empresario no haya realizado auditorías informáticas previas o no haya sancionado por tal motivo con anterioridad.  (TSJ Cataluña 13-6-16, EDJ 140449)

La empresa despide disciplinariamente, por vulneración de la buena fe contractual y disminución continuada y voluntaria del rendimiento, a una trabajadora tras constatar en una auditoría informática que la trabajadora había desobedecido la instrucción empresarial y se había conectado a internet para uso privado. Así lo había hecho durante 30 horas en 4 meses, concretamente para consultar su correo particular, jugar al parchís, consultar su perfil en redes sociales o páginas de ventas de muebles, viajes o telefonía).

La trabajadora demandó por despido y en instancia  se calificó este de improcedente considerando el esencial principio de proporcionalidad en el ámbito disciplinario y la doctrina gradualista.

Entendía el juzgador que el tiempo no era excesivo, que no se había generado un daño empresarial, ni siquiera un riesgo especial, y que la empresa disponía de medios técnicos más eficaces para impedir el uso no deseado del ordenador de la empresa; no constando además otras sanciones al demandante o a otros trabajadores que permitieran presumir el especial interés y rigor empresarial en el control de la utilización de equipos informáticos.

La sala de lo Social del TSJ resuelve el recurso de suplicación  entendiendo que el despido es procedente al ser la infracción claramente vulneradora de la buena fe que ha de presidir el contrato de trabajo, por las siguientes razones:

  1. No existe regulación convencional que suavice las causas de despido disciplinario contempladas en el Estatuto.
  2. La prohibición había sido comunicada correctamente y era muy clara en sus términos.
  3. Que la trabajadora desoyó tal prohibición de forma reiterada, lo que la sitúa al margen de la buena fe contractual con el plus de probidad exigible a quien desempeñaba un puesto de mando.
  4. Que aunque la empresa podría haber realizado un control o auditoría previa en cualquier momento, su ausencia no modula la gravedad del ilícito consumado, tampoco que no  hubiera sanción previa del actor o sus compañeros acredita que hubiera tolerancia empresarial a tales incumplimientos.